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Gastronomía y cultura de los Pueblos de Córdoba | |
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Catedrático de la Universidad de Córdoba
Textos: Fernando Ruiz Cubero Francisco Javier Peña Ojeda Carmen Prieto Serres Alumnos de Alimentación y Cultura de la Titulación de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Córdoba |
Patrocina: Sociedad Plateros de María Auxiliadora Teléfonos: 957 470 304 - 637 081 137 reservas@sociedadplateros.com |
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Restaurantes, repostería y hornos
Según el instituto de estadística de Andalucía a 2008 encontramos 7 restaurantes en Bujalance. Entre los que podemos destacar estos dos:
1. Restaurante "El Tomate"
En la ladera de la Torre de la Serpiente se encuentra este restaurante especialista en patatas revueltas con jamón y las patatas rellenas de Bujalance. Es una casa especializada en lo mejor de la gastronomía casera, donde la calidad, buen precio, y estupendo servicio, unido con la originalidad de sus platos, hace las delicias de los paladares más exigentes y sorprende a los más curiosos.
El Restaurante es ideal para disfrutar de lo mejor de la gastronomía casera, donde la calidad, buen precio y estupendo servicio, unido con la originalidad de sus platos, hará las delicias de los paladares más exigentes y sorprenderá a los más curiosos. Es en resumen una cocina llena de sabor y sensaciones, de la que destacamos platos como las deliciosas Berenjenas con gambas, el excelente Rabo de toro, las buenísimas Patatas rellenas de Bujalance, los ricos flamenquines.
2. Restaurante Mesón Rural Casa Patricio:
En el Restaurante Casa Patricio llevamos 40 años ofreciendo a nuestros clientes un marco y un ambiente ideal para hacer de cualquier día una día especial, disfrutando de una buena comida.
Entre sus recetas más importantes destacamos:
Potaje gitano Para su elaboración se necesitan los siguientes ingredientes: Garbanzos, laurel, azafrán, judías blancas, ajo, cominos molidos, costillas, cebolla, sal, tocino, pimiento, aceite de oliva, chorizo, tomate, morcilla y pimentón La receta es la siguiente: rehogar la verdura con el aceite, agregar las especias, costillas, tocino, garbanzos y judías y poner todo a hervir; diez minutos antes de que estén tiernos los garbanzos poner el chorizo y la morcilla, agregar la sal.
Guisopiés Consta de los siguientes ingredientes: lengua, ajos, piés, sal, cuajada, vino blanco, chorizo, hueso jamón, morcilla y aceite. Para preparar este plato en primer lugar debemos lavar muy bien con sal, vinagre y agua caliente la lengua y los piés. Cortar a trocitos junto con la cuajada, ponerlo todo con el aceite y el hueso de jamón. Hacer un majado con los ajos asados y el vino blanco añadiéndoselo al guiso, a continuación se añade el chorizo y la morcilla.
Zarangollos Sus ingredientes: huevos, patatas, calabacín, cebolla y aceite de oliva. Se pelan y cortan las patatas y los calabacines en rodajas finas, la cebolla se pica finamente. Se pone un poco de aceite a calentar en una sartén grande, cuando esté caliente se fríen las patatas, calabacines y cebolla. Se deja hacer a fuego lento. Cuando esté todo bien frito, se van cascando los huevos encima mientras que se remueve hasta que están totalmente cuajados. Se sirve bien caliente.
Andrajos Para su elaboración se necesitan patatas, pimentón, harina, azafrán, bacalao seco, hierba buena, gambas, aceite de oliva, ajo, sal, cebolla, tomates y pimiento verde. Se pelan y pican la cebolla y los ajos. El bacalao sin desalar, se tuesta en una sartén y se desmiga quitando las espinas. En una cazuela de barro, se echa un poco de aceite y se hace un sofrito con el ajo, la cebolla, y los tomates. Cuando este frito añadir la mitad del pimentón, remover y separar del fuego. Pelar las patatas, cortarlas a rodajas finas y echarlas en el sofrito, añadiendo más aceite, remover todo y dejar freír unos 25 minutos a fuego lento. Con la harina, el agua y un poco de sal, preparar una masa, dejarla reposar un poco, estirarla con el rodillo para que quede fina y cortarla con un vaso, formando tortas pequeñas. Añadir a la cazuela las gambas, el pimentón restante, el bacalao desmigado previamente, las tortitas de masa, el azafrán y la hierba buena. Dejar cocer lentamente durante media hora. Probar el punto de sal. Separar del fuego y servir.
Otros restaurantes de la localidad son:
En Repostería destacan los dulces caseros de masa frita en aceite de oliva (pestiños, lazos, caracolillos), los cuajados y almendrados elaborados con almendras picadas, huevos y azúcar.
Pestiños: Dulce
elaborado a base de harina y aceite, que se fríen y bañan en miel. Ingredientes: 1 kilo de harina, 1/4 de litro de agua y 1/2 litro de aceite. La elaboración es la siguiente: cocer el agua con anís, hojas de laurel y cáscara de naranja o una corteza de limón. El aceite se calienta y se fríen en él unos granitos de anís, también la corteza de limón, (hay quienes le echan matalaúva y ajonjolí). Tanto el aceite como el agua se cuelan y se les va incorporando tanta harina como absorba. Mezclados todos los ingredientes y añadida harina, debemos obtener una masa que que no se pegue a las manos Se fríen en bastante aceite en tiras de unas tres centímetros y cuando están se pasan por miel (para esto en un cazo se pone a cocer miel con agua y en este almibar se pasan los pestiños). Un vasito de Jerez, vino dulce, arguardiente de anís son algunas de las posibilidades para darle "un toque especial" a los pestiños.
En cuanto a la incidencia de cadenas alimentarias de fastfood (número de hamburgueserías, pizzería, etc por franquicia) en Bujalance solo encontramos Tello De La Rosa Alfonso.
Cuenta además con varias panaderías, carnicerías, tiendas de alimentación y de frutas, establecimientos de repostería y supermercados.
TRADICIONES PERDIDAS RELACIONADAS CON LOS ALIMENTOS:
Bujalance, como dice uno de sus lemas turísticos, es una ciudad blasonada y barroca, es mucho más que un pueblo grande y noble del corazón de nuestra Campiña dedicado exclusivamente al monocultivo del olivo, aunque podemos decir, con conocimiento de causa, que produce unos de los mejores aceites de España, por lo que gracias a ello -y hasta hace poco que se inventó toda la parafernalia de la coméstica y demás familia- los niños olían a pestiño, por la sencilla razón de que a los recién nacidos se les protegía el cuerpo con los mejores aceites de primera prensa.
EXPERIENCIA ALIMENTARIA DURANTE LA DÉCADA DE LOS 30 Y 40:.
El plato de más aceptación era sin lugar a dudas el cocido, que en algunos domicilios era casi diario, siendo la solución de familias donde había muchos hijos, además como en muchas casas se había realizado la matanza se disponía de los ingredientes principales; consistía en tres platos: la sopa, los garbanzos y la carne que estaba compuesta de costillas, hueso de espinazo, la morcilla, algún choricillo, el tocino añejo y fresco y por supuesto la carne propiamente dicha. De postre se solía tomar ensalada que se hacía con lechuga, agua, sal y vinagre y que era muy bien recibida. Habitualmente se ingería de noche, cuando estaba toda la familia reunida, pues muchos trabajaban en el campo y no acudían a casa al mediodía. Las migas se comían también con cierta frecuencia pero en los cortijos eran casi diarias. Se preparaban casi al amanecer. Las mujeres desmenuzaban el pan y siempre había un especialista que se encargaba de hacerlas. Normalmente se unían varias familias que aportaban el pan y el aceite, en muchos casos se les añadían "torreznos", que eran trozos de tocino con unas buenas vetas de carne. Se hacían en una gran fogata y en una sartén grande. Cuando estaban casi cocinadas se dejaban un poco en reposo para que se tostara la parte de abajo, para que pasara igual con la de arriba había que "volcar las migas", consistía esto en arrojarlas al aire y recogerlas en la sartén después que dieran una vuelta. Esta operación no era fácil pero casi siempre salía bien. El cocinero provisional recibía un aplauso y todos comían en la misma sartén bien en pie o sentándose a su alrededor. Una vez consumidas los obreros se iban al tajo a realizar la faena agrícola correspondiente. A veces se les solía añadir a las migas algunos pajarillos que habían sido cazados la noche anterior, también se consumían con rábanos, nabos (que era un tubérculo insípido) pero que a algunos le gustaba y con una buena tajada de sabroso melón. En las casas tenía gran aceptación comerlas con chocolate.
Era muy frecuente comer gachas que consistían en una pasta fluida que se preparaba con harina de trigo, diluida en agua, un poco de aceite y unas rodajas de limón; aparte se freían unos trozos de pan (tostones) que se vertían en las gachas, para endulzarlas se utilizaba azúcar o miel. Una vez cocido todo y ya en una fuente se le echaba por encima canela molida aunque antes ya llevase canela en rama. Se usaban como postre y se consumían más en el invierno.
En los tajos de la aceituna, al medio día, se comía un hoyo (pan con aceite) con bacalao o embutidos y otros hacían aceite y vinagre que además de estos dos elementos se le añadía: tomate, huevos duros, atún y unas patatas cocidas, además se le machacaba un ajo. Era un alimento relativamente económico y muy nutritivo. De postre una naranja o unas tajadas de melón, que muchos había cultivado durante el verano en tierras de su propiedad o cedidas por el patrono o un amigo. Una vez recolectados se colocaban en las cámaras y era un postre que duraba casi todo el año, siendo una buena solución para muchos.
Quién no recuerda las sabrosas sardinas malagueñas asadas en la brasa de la lumbre de la chimenea. Se comían con una tostada u hoyo en el que se le ponía aceite excelente de nuestra tierra. Estaban mejor si se regaban con un buen vino.
Una comida deliciosa eran las ancas de rana. Se cogían éstas en muchas charcas que había en el margen de los ríos. Ya limpias las vendían algunas mujeres llevándolas en ollas; se consumía sólo las cuatro extremidades (ancas). Eran de carne muy blanca. Se comían fritas una vez emborrizadas en harina con huevo batido.
Se hacían muchos potajes: lentejas, garbanzos, habichuelas, a los que se le solía añadir unos trozos de chorizo. Era una comida básica para muchas familias.
En aquella época se consumían muchos huevos, bien fritos en gran cantidad de aceite, en tortilla o pasados por agua, pues se preparaban fácilmente. A los fritos se le añadía un choricillo o un trozo de lomo de los conservados en la orza. En domingos y festivos era muy corriente comer pollo o conejo pues ambos se criaban en el propio corral o se traían del cortijo. Con preferencia se preparaban con arroz o fritos con tomate. Todo salía muy económico y eran unos alimentos muy nutritivos. |
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